La casa refugio: por qué volvemos a mirar la vivienda como lugar de protección

Jun 25 / Carlos Rubio Orea

Durante muchos años hemos hablado de la vivienda desde una mirada principalmente estética y funcional. Una buena casa era aquella que estaba bien distribuida, tenía luz natural, resultaba cómoda, aprovechaba el espacio, utilizaba materiales agradables y respondía al estilo de vida de quienes la habitaban. Todo eso sigue siendo imprescindible. Pero los últimos años nos han obligado a añadir una pregunta nueva: ¿hasta qué punto nuestra casa está preparada para protegernos?


La vivienda contemporánea ya no puede entenderse solo como un espacio bonito. La pandemia, los episodios climáticos extremos, las olas de calor, las nevadas excepcionales, los apagones, la subida del coste de la energía, la dependencia tecnológica, los robos, la preocupación por la ocupación ilegal y la sensación general de incertidumbre han cambiado nuestra manera de mirar el hogar.


De pronto, la casa ha vuelto a ocupar un papel que parecía antiguo: ser refugio.


Y no hablamos de una idea exagerada ni de una arquitectura del miedo. Hablamos de una vivienda capaz de sostener mejor la vida cotidiana cuando el entorno se vuelve menos estable. Una casa que no solo decora, sino que cuida. Una casa que no solo funciona en condiciones normales, sino que responde también cuando algo falla.


Los datos muestran que esa sensación de vulnerabilidad no es solo una impresión. Según el estudio del CIS sobre miedos e incertidumbres, entre quienes declaran sentir miedo o temor, el 76,8 % lo relaciona con guerras y conflictos actuales, el 63,7 % con delincuencia o inseguridad ciudadana, el 55 % con ocupación ilegal, el 54 % con catástrofes o emergencias y el 53,2 % con cambio climático [1]. Es decir, muchas de las preocupaciones contemporáneas tienen una traducción directa en el espacio doméstico: seguridad, energía, salud, agua, temperatura, autonomía, almacenamiento y capacidad de reacción.


A esto se suma un contexto climático cada vez más exigente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2024 fue el año más cálido registrado, con una temperatura media global aproximada de 1,55 °C por encima del periodo preindustrial, y que los diez años comprendidos entre 2015 y 2024 fueron los diez más cálidos de la serie histórica [2]. En Europa, la Agencia Europea de Medio Ambiente ha identificado 36 grandes riesgos climáticos, muchos de ellos relacionados con la salud, las infraestructuras, la energía, el agua y la seguridad alimentaria [3].


Por eso, desde el interiorismo, tenemos que empezar a mirar la vivienda con más profundidad. La casa ya no es solo el escenario de la vida privada. Es también una pequeña infraestructura de continuidad vital.

Qué ha cambiado en los últimos años

La pandemia fue uno de los primeros grandes avisos. De un día para otro, millones de viviendas tuvieron que convertirse en oficina, aula, gimnasio, comedor, espacio de aislamiento, lugar de cuidados y refugio sanitario. Muchas casas demostraron entonces sus límites: falta de zonas de trabajo, mala acústica, poca ventilación, ausencia de espacios flexibles, exceso de ruido, dormitorios poco preparados para el descanso y viviendas incapaces de absorber varios usos simultáneos.


La transmisión por aerosoles en espacios interiores mal ventilados hizo visible algo que antes apenas formaba parte de la conversación doméstica: la calidad del aire interior. El Ministerio de Sanidad explicó que en espacios cerrados y mal ventilados la recirculación del aire puede favorecer los contagios a distancia, y que aumentar la ventilación reduce la concentración de partículas y la probabilidad de infección [10]. La guía de ventilación elaborada por Generalitat Valenciana, IDAEA-CSIC y MESURA insiste en la misma idea: ventilar consiste en renovar continuamente el aire interior por aire exterior, reduciendo así el riesgo asociado a patógenos transmitidos por el aire [11].


Después llegaron otros episodios que reforzaron la misma idea. En Madrid, Filomena nos recordó en enero de 2021 que incluso una gran ciudad puede quedar paralizada por un fenómeno meteorológico extremo. Durante varios días, muchas viviendas tuvieron que funcionar en un contexto de frío intenso, problemas de movilidad, dificultad de acceso a servicios, calles bloqueadas y dependencia casi total del abastecimiento exterior.


El apagón peninsular de abril de 2025 volvió a plantear otra cuestión: la dependencia eléctrica de nuestras casas. Ascensores, iluminación, internet, climatización, cocinas de inducción, sistemas de seguridad, cargadores, persianas motorizadas, porteros automáticos, comunicaciones y electrodomésticos dependen de una red que solemos dar por garantizada [6]. Cuando esa red falla, aunque sea durante unas horas, descubrimos hasta qué punto la vivienda contemporánea ha perdido margen de autonomía.


A esto se suma el cambio climático. AEMET registró en el verano de 2024 tres olas de calor en la Península y Baleares, con un total de 22 días bajo ola de calor. La segunda de ellas duró 10 días, afectó a 33 provincias y alcanzó máximas como los 43,5 °C en Morón de la Frontera. Durante esa misma ola se registraron mínimas muy elevadas, como los 28,1 °C de Zaragoza/Aeropuerto, la temperatura mínima más alta de su serie para un mes de julio [4]. El calor extremo ya no es solo una incomodidad estival: se está convirtiendo en una condición de diseño.


La Organización Mundial de la Salud estima, además, que entre 2000 y 2019 se produjeron unas 489.000 muertes anuales relacionadas con el calor, de las cuales un 36 % ocurrieron en Europa. También advierte de que la mortalidad relacionada con el calor en mayores de 65 años aumentó aproximadamente un 85 % entre 2000-2004 y 2017-2021 [5]. Esto convierte la protección térmica de la vivienda en un asunto de salud pública, no solo de confort.


También la seguridad ha vuelto al centro del debate doméstico. En 2025 se registraron en España 74.353 robos con fuerza en domicilios, un 8,3 % menos que el año anterior, pero todavía con un volumen absoluto muy alto [7]. Además, la preocupación por la ocupación ilegal aparece de forma destacada en los datos del CIS [1]. Aquí conviene ser rigurosos: no es lo mismo un robo, un allanamiento de morada, una usurpación o una ocupación de vivienda no habitual. La Circular 1/2025 de la Fiscalía General del Estado recuerda precisamente esa diferencia entre allanamiento de morada y usurpación [8]. Pero, desde el punto de vista del diseño residencial, todos estos fenómenos comparten una pregunta: ¿cómo protegemos mejor el espacio íntimo de la vida privada?

Las amenazas que afectan hoy a la vivienda

La primera gran amenaza es climática. El calor extremo está modificando la forma de habitar. Una vivienda mal orientada, sin sombra, con grandes huecos expuestos al oeste, sin ventilación cruzada, con cubierta sobrecalentada o con materiales que acumulan demasiado calor puede convertirse en un espacio difícil de habitar durante varios días seguidos. La casa refugio debe ser capaz de mantenerse razonablemente confortable incluso en verano, sin depender únicamente del aire acondicionado.


La segunda amenaza es el frío intenso y los episodios meteorológicos excepcionales. Aunque el calor gana peso en las series climáticas, el frío sigue siendo un problema de salud, vulnerabilidad energética y continuidad doméstica. Una vivienda que no conserva temperatura, que tiene infiltraciones, que depende totalmente de un único sistema de calefacción o que no protege correctamente instalaciones y accesos es más frágil ante nevadas, heladas o cortes de suministro.


La tercera amenaza es sanitaria. La pandemia nos enseñó que el aire interior importa. En espacios mal ventilados, los aerosoles pueden permanecer en suspensión y aumentar el riesgo de transmisión de patógenos [10]. La vivienda debe poder renovar aire, controlar humedad, reducir condensaciones, evitar mohos, separar temporalmente a una persona enferma y mantener una calidad ambiental razonable.


La cuarta amenaza es energética. La casa actual depende de electricidad para casi todo. No se trata de que todas las viviendas tengan que ser autosuficientes, pero sí de reducir su vulnerabilidad. Una casa mal aislada consume más, depende más de la climatización y resiste peor un corte eléctrico. La eficiencia energética deja de ser solo una cuestión de factura o sostenibilidad: también es una cuestión de seguridad doméstica.


La quinta amenaza tiene que ver con el agua, los alimentos y la logística básica. Durante una emergencia, lo importante no siempre es lo espectacular. A veces lo decisivo es disponer de agua para varios días, alimentos no perecederos, botiquín, linterna, radio, baterías, documentación, dinero en efectivo, medicamentos, artículos de higiene y un pequeño plan familiar. Cruz Roja recomienda identificar riesgos, establecer rutas de evacuación, preparar un kit de emergencia, asignar responsabilidades, mantener contactos actualizados y disponer de agua y alimentos para tres días [14].


La sexta amenaza es la intrusión física. Robos, accesos indebidos, marcadores en puertas, viviendas vacías durante vacaciones, garajes vulnerables, trasteros mal protegidos, ventanas bajas, patios interiores, portales sin control o cerraduras obsoletas forman parte de la realidad residencial. La casa refugio debe analizar sus puntos débiles antes de llenarse de tecnología. Una puerta adecuada, una cerradura de calidad, una ventana protegida, una iluminación bien planteada o un acceso comunitario correctamente resuelto pueden ser más eficaces que una acumulación improvisada de cámaras.


La séptima amenaza es la ocupación o el uso no autorizado del inmueble. Aquí es importante no simplificar. El allanamiento de morada y la usurpación son figuras jurídicas diferentes [8]. Además, las cifras policiales que agregan categorías distintas no deben leerse de forma automática como “ocupación de vivienda habitual”. Pero sí reflejan una preocupación social real y una necesidad de diseño: controlar accesos, detectar una intrusión, documentar adecuadamente la vivienda, reducir la apariencia de abandono y responder con rapidez sin convertir la casa en una fortaleza.


La octava amenaza es digital. Cerraduras inteligentes, cámaras, alarmas, termostatos, asistentes de voz, electrodomésticos conectados y sistemas domóticos pueden mejorar la seguridad y el confort, pero también introducen nuevas vulnerabilidades. El National Cyber Security Centre del Reino Unido advierte de que los dispositivos inteligentes del hogar necesitan contraseñas seguras, actualizaciones y una gestión activa [16]. Una casa inteligente mal configurada puede ser una casa más expuesta.


La novena amenaza es emocional. Ruido, desorden visual, exceso de estímulos, mala iluminación, falta de intimidad, dormitorios mal diseñados o espacios rígidos generan fatiga. Una casa refugio no solo protege del calor, del robo o del apagón. También debe proteger del agotamiento.

Qué soluciones debe incorporar una casa refugio

La primera solución es diseñar mejor la envolvente y el comportamiento térmico. Antes de pensar en más máquinas, conviene pensar en orientación, aislamiento, control solar, sombras exteriores, protección de huecos, ventilación nocturna, estanqueidad controlada, materiales adecuados, vegetación y capacidad de mantener una estancia fresca. El Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico HE, plantea el ahorro de energía como un requisito ligado al uso racional de la energía, la zona climática, la envolvente térmica, el régimen de verano e invierno y las condiciones de bienestar térmico [12].


La segunda solución es incorporar la ventilación como una decisión de proyecto. No basta con abrir una ventana de vez en cuando. Hay que estudiar si existe ventilación cruzada real, si los baños y cocinas extraen correctamente, si la vivienda permite renovar aire sin perder seguridad, si el ruido exterior impide ventilar y si conviene apoyar la ventilación con sistemas mecánicos o filtración. Las guías técnicas sobre ventilación recuerdan que renovar aire interior por aire exterior reduce el riesgo de infección, y que cuando la ventilación natural no es suficiente pueden estudiarse soluciones mecánicas o sistemas de limpieza del aire como apoyo [11].


La tercera solución es prever una habitación flexible. Una vivienda resiliente necesita al menos una estancia capaz de cambiar de función: dormitorio, despacho, habitación de aislamiento temporal, habitación de cuidados o pequeño refugio interior en una situación excepcional. No tiene que ser una “habitación del pánico” ni un espacio técnico complejo. Debe ser una habitación habitable, bien ventilada, con puerta, enchufes, almacenamiento básico, iluminación adecuada y posibilidad de mantener cierta independencia.


La cuarta solución es reducir la dependencia energética. Esto no siempre implica placas solares o baterías, aunque en viviendas unifamiliares o comunidades bien organizadas pueden tener sentido. También significa sectorizar, aprovechar la luz natural, usar iluminación eficiente, reducir infiltraciones, mejorar carpinterías, elegir sistemas de climatización proporcionados, priorizar cargas críticas y entender qué necesita realmente la vivienda para seguir funcionando durante unas horas de interrupción.


La quinta solución es organizar una reserva doméstica razonable. Una casa refugio no es una casa llena de acopio, sino una casa bien organizada. Agua, alimentos no perecederos, botiquín, documentación, cargadores, linternas, radio, pilas, medicamentos, higiene, manta térmica, herramientas básicas y contactos de emergencia deberían tener un lugar lógico, accesible y conocido por todos los miembros de la familia [14].


La sexta solución es integrar la seguridad física desde el diseño. Puerta principal, cerradura, escudo protector, bombín, mirilla, ventanas bajas, patios, terrazas, trasteros, garajes, portal, iluminación exterior, recorridos de acceso y visibilidad deben analizarse como parte del proyecto. La Policía Nacional recomienda, entre otras medidas, puertas de seguridad acorazadas, bombines antibumping o precortados, escudos protectores, ventanas más seguras y cierres adecuados en puertas comunitarias [9]. La seguridad empieza muchas veces por elementos sencillos, bien elegidos y correctamente instalados.


La séptima solución es usar la videovigilancia con criterio. Las cámaras pueden tener sentido, pero no deben ser la primera ni la única respuesta. Además, deben cumplir criterios de proporcionalidad, privacidad y minimización de datos. La AEPD recuerda que la imagen de una persona constituye un dato personal cuando permite identificarla, y que el uso de videocámaras con fines de seguridad debe ajustarse a la normativa de protección de datos, salvo en los supuestos de excepción doméstica [15]. En comunidades de propietarios, viviendas unifamiliares, garajes, videoporteros o mirillas digitales, la ubicación y el campo de visión importan tanto como la tecnología.


La octava solución es cuidar la seguridad digital. Una casa conectada debe tener contraseñas robustas, actualizaciones, control de accesos, dispositivos fiables y una arquitectura tecnológica que pueda entenderse. No todo tiene que estar conectado. En algunos casos, la opción más resiliente es precisamente mantener sistemas manuales, accesibles y desconectables [16].


La novena solución es pensar en comunidad. Muchos riesgos domésticos no se resuelven solo dentro de la vivienda. Un portal bien iluminado, una comunidad organizada, un garaje seguro, vecinos que se conocen, acuerdos para mejorar accesos, zonas comunes bien mantenidas o protocolos sencillos de emergencia pueden aumentar mucho la seguridad real. La casa refugio no es necesariamente una casa aislada: puede ser también una vivienda mejor conectada con su entorno cercano.


La décima solución es diseñar calma. La resiliencia no es solo técnica. También es ambiental y emocional. Una buena vivienda debe permitir descansar, concentrarse, desconectar, cuidar y recuperarse. La iluminación, la acústica, los materiales, el orden, los recorridos, la proporción de los espacios, el almacenamiento y la relación con el exterior son herramientas de bienestar.

No se trata de vivir con miedo

Hablar de casa refugio no significa defender una vivienda bunkerizada. No se trata de llenar la casa de alarmas, cámaras, cerraduras, baterías y kits de emergencia sin criterio. De hecho, muchas soluciones útiles son medidas de bajo arrepentimiento: un toldo, unos burletes, una puerta mejor, una correcta ventilación, una despensa ordenada, una linterna accesible, una habitación flexible, una buena iluminación exterior o una comunidad más coordinada.


La Comisión Europea ha incorporado en su estrategia de preparación la idea de que los ciudadanos deberían poder disponer de suministros esenciales para al menos 72 horas ante una crisis [17]. Esto no significa vivir esperando una catástrofe. Significa asumir que una mínima autonomía doméstica ya no es una extravagancia, sino una forma razonable de prevención.


La clave está en escalonar las decisiones. Primero, seguridad pasiva, confort térmico y salud ambiental. Después, seguridad electrónica y filtración cuando sean necesarias. Más adelante, autonomía energética o hídrica si la vivienda, la comunidad y el presupuesto lo permiten. Y siempre, sin vulnerar normativa, privacidad, criterios de habitabilidad ni sentido común.


Una casa preparada no tiene por qué parecer una fortaleza. Al contrario: las mejores viviendas refugio son aquellas que siguen siendo amables, luminosas, habitables y bellas, pero que además han sido pensadas con más inteligencia.

El nuevo papel del interiorismo

Todo esto cambia el papel del interiorista. El diseño de interiores ya no puede limitarse a elegir acabados, colores, mobiliario o distribución. Tiene que saber leer una vivienda como un sistema complejo: climático, energético, sanitario, material, tecnológico, funcional, emocional y de seguridad.


Diseñar una casa refugio implica analizar orientación, soleamiento, ventilación, humedad, ruido, accesos, almacenamiento, iluminación, consumo energético, comportamiento de materiales, hábitos familiares, edad de los usuarios, posibles situaciones de emergencia y presupuesto. Implica estudiar, comparar, calcular y tomar decisiones proporcionadas.


Porque una casa preparada no se improvisa. No basta con comprar una alarma, colocar un purificador, instalar una batería o cambiar unas ventanas. Cada medida debe responder a un diagnóstico. Cada solución debe tener sentido dentro del conjunto.


Y para eso hace falta formación.


En una escuela de interiorismo como Insenia Design School Madrid, esta mirada resulta cada vez más importante. Quienes quieren dedicarse profesionalmente al diseño de interiores necesitan aprender a proyectar viviendas que sean bonitas, sí, pero también saludables, eficientes, seguras, flexibles y capaces de responder a un mundo más incierto.


Por eso, formaciones como el Máster Online de Interiorismo, el Máster de Arquitectura de Interiores, Interiorismo y Decoración o el Curso de Diseño de Viviendas deben entenderse no solo como una vía para aprender a decorar o distribuir espacios, sino como una formación para diseñar hogares más humanos y mejor preparados.


El futuro del interiorismo no estará únicamente en crear casas espectaculares. Estará en crear casas que cuiden mejor.


La casa del futuro no será necesariamente más grande, más tecnológica ni más cara. Será una casa más consciente. Más saludable. Más eficiente. Más segura. Más flexible. Más serena.


Una casa bonita seguirá siendo importante. Pero cada vez será más importante que, además de bonita, sea una casa capaz de proteger.

Fuentes consultadas

[1] Estudio sobre miedos e incertidumbres. Estudio nº 3534. Noviembre 2025
Autor/organismo: Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS.
URL: https://www.cis.es/documents/20117/13675346/es3534mar.pdf

[2] State of the Global Climate 2024
Autor/organismo: World Meteorological Organization, WMO.
URL: https://wmo.int/publication-series/state-of-global-climate-2024

[3] European Climate Risk Assessment 2024
Autor/organismo: European Environment Agency, EEA.
URL: https://www.eea.europa.eu/publications/european-climate-risk-assessment

[4] Olas de calor en España desde 1975. Actualización diciembre 2024
Autor/organismo: Agencia Estatal de Meteorología, AEMET. Área de Climatología y Aplicaciones Operativas.
URL: https://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/recursos_en_linea/publicaciones_y_estudios/estudios/Olas_calor/olas_calor_actualizacion_dic24.pdf

[5] Heat and health
Autor/organismo: World Health Organization, WHO.
URL: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-heat-and-health

[6] Informe del Comité de Análisis de la Crisis Eléctrica del 28 de abril de 2025
Autor/organismo: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Gobierno de España.
URL: https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2025/junio/se-presenta-el-informe-del-comite-de-analisis-de-la-crisis-elect.html

[7] Balance de Criminalidad. Cuarto Trimestre 2025
Autor/organismo: Ministerio del Interior. Secretaría de Estado de Seguridad. Portal Estadístico de Criminalidad.
URL: https://estadisticasdecriminalidad.ses.mir.es/publico/portalestadistico/dam/jcr%3A7d3776cd-9ca4-4c02-8ca4-96b2571dbee4/Balance%20de%20Criminalidad%20Cuarto%20Trimestre%202025.pdf

[8] Circular 1/2025, de la Fiscalía General del Estado, sobre criterios de actuación en delitos de allanamiento de morada y usurpación
Autor/organismo: Fiscalía General del Estado / Boletín Oficial del Estado.
URL: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2025-17153

[9] Prevención de robos en viviendas y trasteros
Autor/organismo: Policía Nacional. Ministerio del Interior. Gobierno de España.
URL: https://www.policia.es/miscelanea/participacion_ciudadana/prevencion_robos_viviendas_trasteros.pdf

[10] Evaluación del riesgo de la transmisión de SARS-CoV-2 mediante aerosoles. Medidas de prevención y recomendaciones
Autor/organismo: Ministerio de Sanidad. Gobierno de España.
URL: https://www.sanidad.gob.es/areas/alertasEmergenciasSanitarias/alertasActuales/nCov/documentos/COVID19_Aerosoles.pdf

[11] Guía de ventilación de espacios interiores
Autor/organismo: Generalitat Valenciana, IDAEA-CSIC y MESURA, con colaboración de University of York, Technical University of Denmark, Eötvös Loránd University e INDAIRPOLLNET.
URL: https://www.idaea.csic.es/wp-content/uploads/2021/12/Guia-de-ventilacion-de-espacios-interiores.pdf

[12] Documento Básico HE. Ahorro de energía
Autor/organismo: Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. Código Técnico de la Edificación.
URL: https://www.codigotecnico.org/pdf/Documentos/HE/DBHE.pdf

[13] Guía del planeamiento urbanístico energéticamente eficiente
Autor/organismo: Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE, e Institut Cerdà.
URL: https://www.idae.es/uploads/documentos/documentos_10528_Guia_Planeamiento_urbanistico_2ed_07_2bb4de9e.pdf

[14] Ante una emergencia, ¿nos preparamos? / Nuestro equipo de suministros para situaciones de emergencia
Autor/organismo: Cruz Roja.
URL: https://www2.cruzroja.es/documents/5640665/3292747578/Tips%2Bpreparaci%C3%B3n%2B%2B%2Bcheklist%2Bmochila.pdf/1473cff5-9bdf-ea02-d487-c802c96f2286?t=1750845270868

[15] Guía sobre el uso de videocámaras para seguridad y otras finalidades
Autor/organismo: Agencia Española de Protección de Datos, AEPD.
URL: https://www.aepd.es/guias/guia-videovigilancia.pdf

[16] Smart devices: using them safely in your home
Autor/organismo: National Cyber Security Centre, NCSC.
URL: https://www.ncsc.gov.uk/guidance/smart-devices-in-the-home

[17] Preparedness Union Strategy
Autor/organismo: Comisión Europea.
URL: https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_25_856